BIENVENIDOS

Premio Regional a la Mejor Iniciativa de Turismo Inclusivo de Castilla-La Mancha

Hay reconocimientos que distinguen aquello que una empresa hace y otros que ponen en valor, sobre todo, cómo ha decidido hacerlo. El Premio Regional de Turismo a la Mejor Iniciativa de Turismo Inclusivo concedido a La Hospedería Bodega Nuestra Señora del Rosario pertenece a esta segunda categoría. Detrás del galardón existe una manera de entender la hospitalidad basada en una idea esencial: conseguir que viajar, alojarse y disfrutar de la gastronomía sea una experiencia cada vez más accesible.

El reconocimiento fue entregado el 28 de septiembre de 2026 en el Parador de Sigüenza, durante el II Foro Regional de Turismo de Castilla-La Mancha, un encuentro que reunió a administraciones, empresas y profesionales para reflexionar sobre sostenibilidad, innovación, desestacionalización y futuro del sector.

Para La Hospedería de El Provencio, el premio adquiere un significado especial. Nuestro establecimiento ocupa la antigua Bodega Nuestra Señora del Rosario, un espacio estrechamente vinculado a la memoria vitivinícola de la localidad que hoy alberga un hotel de cuatro estrellas y un restaurante de alta cocina. Un edificio nacido del esfuerzo colectivo de generaciones de agricultores que ha evolucionado para convertirse en un lugar dedicado al alojamiento, la gastronomía, el enoturismo y la cultura.

Ahora, esa historia incorpora otro valor fundamental: la inclusión.

El turismo del futuro no debería medirse únicamente por la calidad de una habitación, la creatividad de una cocina o la belleza de un destino. También debe preguntarse cuántas personas pueden disfrutar realmente de esas experiencias.

Este Premio Regional de Turismo reconoce precisamente ese camino y confirma que accesibilidad y excelencia no son conceptos independientes. Forman parte de una misma manera de recibir.

El Parador de Sigüenza acogió la entrega de los Premios Regionales de Turismo 2026 dentro del II Foro Regional de Turismo de Castilla-La Mancha.

La jornada reunió a representantes institucionales, empresarios y profesionales alrededor de algunos de los principales desafíos que afronta el sector: innovación, sostenibilidad, internacionalización, desestacionalización y creación de experiencias capaces de generar valor en los territorios.

Dentro de la categoría destinada a empresas se reconocieron diferentes ámbitos de la actividad turística. La Hospedería Bodega Nuestra Señora del Rosario recibió el correspondiente a la Mejor Iniciativa de Turismo Inclusivo.

El valor del galardón reside precisamente en aquello que representa.

¿Qué significa realmente hablar de turismo inclusivo?

Durante años, la accesibilidad turística estuvo asociada fundamentalmente a la eliminación de barreras arquitectónicas.

Ese trabajo continúa siendo imprescindible, pero el concepto actual de turismo inclusivo exige una mirada mucho más amplia.

La experiencia de un huésped comienza antes de entrar en su habitación. Intervienen la información que recibe, la facilidad para comprender los espacios, los procesos de atención, los estímulos del entorno, la comunicación con el equipo y la capacidad del establecimiento para responder a diferentes necesidades.

Por eso, la pregunta ya no debería limitarse a si un hotel cumple determinados requisitos técnicos.

La cuestión fundamental es otra:

Uno de los principales pilares que explican el reconocimiento es el trabajo desarrollado por La Hospedería para atender las necesidades de personas dentro del espectro autista.

El Gobierno de Castilla-La Mancha destacó en septiembre de 2026 al establecimiento como el único hotel de la región con certificación Autism Friendly, señalando también la adaptación de sus instalaciones y su propuesta gastronómica.

No se trata, por tanto, de una actuación creada alrededor de un premio, sino de un trabajo incorporado a la manera de prestar el servicio.

Comprender antes de adaptar

Hablar de autismo significa hacerlo de una realidad extraordinariamente diversa. Las necesidades varían de una persona a otra y, precisamente por ello, la adaptación turística debe evitar respuestas estandarizadas.

En algunos casos puede ser importante anticipar información para reducir incertidumbre. En otros, determinados estímulos ambientales pueden adquirir especial relevancia. La comunicación o la organización de los espacios también pueden influir en la experiencia.

El objetivo no consiste en asumir lo que necesita cada huésped, sino en disponer de mejores herramientas para escuchar, comprender y responder con flexibilidad.

Ahí reside una diferencia fundamental entre cumplir formalmente con la accesibilidad y desarrollar una verdadera cultura inclusiva.

La gastronomía también debe poder disfrutarse

Esta filosofía alcanza igualmente al restaurante.

Comer fuera de casa implica mucho más que elegir un plato. Intervienen la comprensión de la carta, la comunicación con el personal, el ambiente, los tiempos del servicio y numerosos estímulos que forman parte de la experiencia.

Trabajar sobre estos elementos permite avanzar hacia una restauración más accesible sin renunciar a la creatividad culinaria ni al nivel de servicio.

La alta cocina y la inclusión no son mundos opuestos.

Una experiencia gastronómica excelente también debe demostrar capacidad para comprender a quien se sienta a la mesa.

Una antigua bodega que aprendió a mirar hacia el futuro

El Premio Regional de Turismo cobra todavía mayor significado cuando se contempla desde la historia del edificio.

En 1950, agricultores de El Provencio impulsaron la Cooperativa de Campo Local Nuestra Señora del Rosario, primera cooperativa vinícola de la localidad.

La iniciativa nació de la necesidad de trabajar conjuntamente y mejorar las posibilidades de una actividad profundamente ligada al territorio: el cultivo de la vid y la producción de vino.

El crecimiento de la cooperativa hizo que las bodegas existentes resultaran insuficientes. En 1955 comenzaron las obras de una nueva bodega en el solar donde actualmente se encuentra La Hospedería.

Aquel edificio se convirtió durante años en escenario de vendimias y jornadas de trabajo. Generaciones de provencianos acudieron hasta allí para descargar su cosecha, convirtiéndolo en un espacio con valor económico, pero también social y emocional.

Recuperar patrimonio para devolverlo a las personas

Cuando la antigua bodega dejó de desempeñar su función original apareció una oportunidad: darle una segunda vida sin borrar la primera.

El proyecto de La Hospedería surgió de esa filosofía.

El inmueble fue recuperado e integrado en un establecimiento hotelero inspirado en el espíritu de las antiguas hospederías manchegas, conectando alojamiento, restauración y cultura vitivinícola.

La transformación demuestra que conservar patrimonio no significa únicamente restaurar paredes o proteger una fachada.

Significa conseguir que vuelva a tener utilidad.

Hoy, donde antes se recibían cosechas, llegan viajeros. Los espacios relacionados históricamente con el vino forman parte de nuevas experiencias y el edificio continúa generando recuerdos, aunque su función haya cambiado.

El premio a la Mejor Iniciativa de Turismo Inclusivo añade una lectura especialmente coherente a esta recuperación: un patrimonio vivo adquiere todavía más valor cuando conseguimos que pueda ser disfrutado por más personas.

En un hotel de cuatro estrellas, hablar de excelencia significa prestar atención a los detalles.

Descanso, limpieza, servicio, arquitectura, restauración y profesionalidad son aspectos esenciales. Pero el viajero contemporáneo también valora elementos menos tangibles: personalización, autenticidad, tranquilidad y capacidad para atender necesidades concretas.

La accesibilidad entra directamente dentro de esta concepción.

Diseñar mejor la información, formar al personal, anticipar determinadas situaciones o simplificar procesos puede resultar esencial para algunos huéspedes y, al mismo tiempo, mejorar la experiencia general del establecimiento.

El lujo contemporáneo también consiste en sentirse comprendido

Existe una forma de lujo que no depende de aquello que puede fotografiarse.

Es llegar a un establecimiento y comprobar que alguien ha pensado previamente en cómo hacer más sencilla nuestra estancia.

Encontrar capacidad para escuchar.

Recibir una atención que no parece automatizada.

Sentir tranquilidad.

La sofisticación de un establecimiento no se mide únicamente por lo que incorpora, sino también por su capacidad para eliminar fricciones.

Desde esta perspectiva, inclusión y calidad turística dejan de competir.

La inclusión se convierte en parte de la calidad.

El Premio Regional llega en un contexto favorable para el turismo de interior.

Los datos presentados por el Gobierno autonómico antes del II Foro Regional de Turismo indicaban que julio de 2026 había sido el mejor julio de la serie histórica para el turismo rural en Castilla-La Mancha y el segundo mejor mes registrado hasta entonces. Entre enero y agosto, los hoteles de la región habían contabilizado más de 1,53 millones de viajeros y 2,7 millones de pernoctaciones.

Durante el Foro también se puso de manifiesto la capacidad del turismo para generar empleo y actividad económica, especialmente relevante en territorios rurales.

Pero el crecimiento plantea un reto importante: convertir más visitantes en mayor valor para los destinos sin perder aquello que los hace diferentes.

Castilla-La Mancha durante los doce meses del año

La estrategia turística regional está poniendo también el foco en la desestacionalización.

La campaña «Castilla-La Mancha todo el año», anunciada en el contexto del II Foro, busca reforzar la capacidad de la comunidad para atraer visitantes durante los 365 días.

El turismo gastronómico y el enoturismo encajan especialmente bien en este planteamiento.

Una escapada alrededor de un restaurante no depende del verano.

El vino ofrece experiencias diferentes a lo largo del calendario.

El patrimonio permanece.

La cocina cambia con las estaciones.

Y la tranquilidad que muchos viajeros buscan en el interior puede disfrutarse precisamente fuera de los periodos de mayor demanda.

El viajero busca lugares con algo que contar

La evolución del turismo está aumentando el valor de los establecimientos singulares.

Una habitación confortable es imprescindible, pero puede encontrarse en numerosos destinos.

Lo mismo ocurre con un buen restaurante.

La diferenciación aparece cuando detrás existe una historia que no puede trasladarse a otro lugar.

En La Hospedería esa historia pertenece a El Provencio.

El edificio, el pasado cooperativo, la cultura del vino, la cocina y el trabajo desarrollado en accesibilidad forman parte de un proyecto inseparable de su ubicación.

Viajar para comprender, no solamente para visitar

Una parte del viajero contemporáneo busca experiencias con mayor profundidad.

Quiere conocer productos locales, descubrir patrimonio, probar una gastronomía vinculada al destino y disponer de tiempo para disfrutar.

Esta forma de viajar beneficia especialmente al medio rural.

Su principal fortaleza no consiste en acumular grandes atracciones, sino en ofrecer algo cada vez más valioso: identidad, cercanía y tiempo.

Que una empresa ubicada en un pequeño municipio reciba un Premio Regional de Turismo genera una repercusión que supera al propio establecimiento.

El viajero que llega atraído por La Hospedería también descubre El Provencio y puede utilizar su estancia como punto de partida para aproximarse a otros recursos de la provincia de Cuenca y Castilla-La Mancha.

La gastronomía, el alojamiento y el enoturismo funcionan entonces como puertas de entrada al territorio.

Cuando un establecimiento se convierte en motivo de viaje

El turismo gastronómico está modificando incluso el proceso de elección del destino.

En ocasiones ya no decidimos primero dónde viajar para buscar después un restaurante. Un establecimiento, una experiencia culinaria o una bodega pueden convertirse directamente en el motivo para desplazarnos.

Cuando esto sucede, la empresa turística actúa también como prescriptora del lugar en el que se encuentra.

La incorporación a Raíz Culinaria y el Premio Regional de Turismo amplían esa capacidad de atracción y sitúan a El Provencio dentro de dos ámbitos con gran potencial: la gastronomía y el turismo inclusivo de Castilla-La Mancha.

Turismo que genera oportunidades en el medio rural

El II Foro Regional de Turismo reivindicó el sector como generador de empleo y elemento de vertebración territorial.

Esta dimensión resulta especialmente importante en los pequeños municipios.

La actividad de un hotel y un restaurante moviliza profesionales, proveedores, productos, servicios y comercio. También puede contribuir a conservar y divulgar recursos patrimoniales que, de otra manera, tendrían mayores dificultades para encontrar una nueva función.

La oportunidad para el turismo rural consiste precisamente en generar economía alrededor de aquello que hace singular a cada lugar.

No crecer a costa de la identidad.

Crecer gracias a ella.

El Premio Regional a la Mejor Iniciativa de Turismo Inclusivo completa un año especialmente significativo.

La incorporación del restaurante como Embajador de Raíz Culinaria reconoció su propuesta gastronómica. El primer premio obtenido por Emilio José Martínez en el Concurso Nacional de Cocina Ajo Morado de Las Pedroñeras puso nuevamente el foco sobre la cocina y el producto regional. Y el reconocimiento recibido en Sigüenza destaca ahora el trabajo desarrollado alrededor de la inclusión.

Son tres hitos diferentes que apuntan hacia una misma dirección.

Un hotel de cuatro estrellas que conserva la memoria de una antigua bodega.

Un restaurante que interpreta la gastronomía castellano-manchega desde la cocina contemporánea.

Una propuesta enoturística vinculada a la verdadera historia del edificio.

Y un modelo de atención que busca ampliar las posibilidades de disfrutar de todo ello.

El premio supone una satisfacción, pero también una responsabilidad.

La accesibilidad requiere seguir aprendiendo, formando al equipo y revisando procesos para detectar barreras que no siempre resultan evidentes.

No es una meta definitiva.

Es un compromiso de mejora continua.

La historia de La Hospedería comenzó mucho antes de que existiera el hotel.

Comenzó con agricultores que decidieron trabajar juntos y con vendimias que durante años reunieron a familias de El Provencio alrededor de una bodega que terminó formando parte de la memoria colectiva de la localidad.

Décadas después, recuperar aquel edificio permitió darle una nueva función sin borrar la anterior.

Hoy recibe a viajeros interesados en el descanso, la alta gastronomía, el vino y el turismo de interior.

El Premio Regional a la Mejor Iniciativa de Turismo Inclusivo de Castilla-La Mancha incorpora una nueva dimensión a ese recorrido.

Nos recuerda que preservar un lugar también significa compartirlo; que la calidad de un establecimiento se mide tanto por aquello que ofrece como por la forma en que recibe; y que innovar en turismo no siempre consiste en añadir más servicios, sino también en identificar y eliminar aquello que impide disfrutar plenamente de ellos.

Para La Hospedería, el reconocimiento recibido en Sigüenza no representa un punto de llegada.

Representa una razón más para continuar avanzando.

Porque un hotel puede tener cuatro estrellas, un restaurante puede recibir reconocimientos y un edificio puede conservar décadas de historia.

Pero la hospitalidad adquiere todo su significado cuando conseguimos algo todavía más importante: que cada persona que cruce nuestra puerta sienta que también hay un lugar pensado para ella.